domingo, 11 de febrero de 2018

Padrino López Vs Kurt Tidd/ @pabloaure

¡Hasta cuándo!
Padrino López Vs Kurt Tidd
@pabloaure
Desde la llegada de Donald Trump a la presidencia de los EEUU el tema Venezuela nunca ha estado fuera de su agenda. Ha enviado a Sur América a sus principales diplomáticos para ir abonando y ablandando el terreno para ejecutar acciones que muy probablemente se llevarán a cabo en las próximas semanas y, cuya finalidad, será recuperar la libertad en nuestro país.
Lo primero que debe implementarse es la ayuda humanitaria, la cual esperemos se materialice con la alianza de países vecinos. Colombia y Brasil desempeñarían un rol fundamental.
Desde el año 2015 se viene hablando de “la operación libertad Venezuela”. En efecto, el general John Kelly ex jefe del Comando Sur de EEUU lo expuso ante el Comité Senatorial del Congreso norteamericano; y ahora, su sucesor, el almirante Kurt Tidd continuará la misión, por cierto, este fin de semana estuvo en Colombia definiendo estrategias con el ministro de la defensa del hermano país. Antes, el Secretario de Estado de los EEUU Red Tillerson había emprendido un recorrido por la región precisando los términos de la liberación de Venezuela, lo mismo hizo el vicepresidente de los EEUU Mike Pence un poco antes.
No es el prefecto de Patanemo el que está de visita en Colombia, se trata nada menos y nada más que del jefe del Comando Sur de los EEUU que tiene bajo su responsabilidad cubrir 31 países, abarcando una extensión geográfica de 24.900.000 kilómetros. El jefe de ese Comando es un veterano de guerra que no exhibe sus estrellas por haberlas obtenido lanzándole bombas lacrimógenas a un pueblo hambriento, ni metiéndole metras o tuercas a las escopetas para asesinar a los muchachos que protestan en las calles de su país; tampoco por haberse comportado como adulador a tirano alguno. Su ascenso se lo ganó por representar en varias misiones a la primera potencia mundial. No es un inexperto. Tanto en el campo de batalla como en el mundo de la asesoría militar ha tenido importantes tareas. A principios de los 2000 fue asesor militar del Secretario de Estado de EEUU. En el 2004, Kurt Tidd encabezó la presencia de la flota estadounidense en el Estrecho de Ormuz, el cual se encuentra ubicado en la costa sureña de Irán, conecta el Golfo Pérsico al Golfo de Omán y constituye la zona estratégica más importante de la región. Casi el 20% del petróleo del mundo pasa por ese estrecho.
Al momento de contestar algunas preguntas que le hiciera la cámara del Senado de los EEUU para defender su postulación como Jefe del Comando Sur, Kurt Tidd dijo lo siguiente: “He servido en varias asignaturas de la Marina de los EE.UU. conjuntamente a otras instituciones, que incluyen tareas de operaciones y de dirección del personal en el Pentágono y el Consejo de Seguridad Nacional, así como recorridos de mando y apoyo a las fuerzas de coalición en las operaciones Iraqi Freedom (Libertad Iraquí) y Enduring Freedom (Libertad Duradera)”,    
No hay que ser un sesudo analista para entender lo que sucede en la región: el régimen que somete a Venezuela se ha convertido en una amenaza no solo para los venezolanos sino para todo el continente, por eso los EEUU tienen especial interés en reducir a los tiranos.
No me imagino qué cosa estará pensando el ministro de la defensa de Venezuela general en Jefe Padrino López ante la tormenta que se le aproxima.
Ayuda humanitaria.-
Nadie en Venezuela podrá negarse a recibir la ayuda de otros países. Mientras el régimen  insiste en matar de hambre a los venezolanos, hay gente que desde el exterior hace todo lo posible para proporcionar alimentos y medicinas que salvaguarden la vida de millones de compatriotas. La fuerza Armada Nacional tiene que entender que no podrá oponerse a la búsqueda de los alimentos. Los militares también padecen del hambre provocada por la tiranía. En los cuarteles no se come bien, solo los que están en la rosca de la corrupción son los que pueden comer a cuerpo de reyes.  Los cuadros medios de la oficialidad y la tropa ya no aguantan tanta desfachatez y por eso en las últimas semanas se han producido muchas deserciones. No lo duden, la ayuda humanitaria tendrá el pleno respaldo de la mayoría castrense y, el régimen lo sabe.
Intervención de extracción.-
Me late que todo comenzará con la ayuda humanitaria, pero simultáneamente se irán adelantando los juicios que por lesa humanidad se le sigue a varios altos funcionarios civiles y militares en la Corte Penal Internacional, también se reforzarán las investigaciones contra los narcotraficantes que eventualmente hayan utilizado el gobierno de Venezuela como guarida para cometer sus crímenes de tráfico de droga, a ellos también les llegará el brazo de la justicia internacional.
No nos extrañemos si observamos operaciones de extracción, esto es, que se lleven a los delincuentes ante el silencio y complicidad de las autoridades venezolanas. En ese momento muchos bandidos y enchufados identificados con el régimen pondrán sus bardas en remojo.
Durante las próximas semanas habrá “muñequeos” y  negociaciones de alto nivel. Olvídense de aquellas negociaciones amateur protagonizadas en República Dominicana. Ahora  se sentarán representantes de EEUU y Cuba (que no estuvieron en Santo Domingo) para negociar los términos de la salida -o de la entrega- de Maduro y sus partidarios.
Que nadie venga con falsos nacionalismos porque lo que en este momento reclamamos es el fin de la tiranía. Bienvenida la ayuda de los países aliados de la democracia para dar al traste con este régimen de oprobio y de vergüenza que hemos tenido que padecer en nuestro país. Vendrá la transición, y será más rápido de lo que muchos piensan.
Civiles y militares: un solo pueblo.-
Entre el grueso de la Fuerza Armada Nacional y la sociedad civil existe un obstáculo que le impide actuar de manera conjunta. Ese obstáculo es el alto mando militar, el ministro de la defensa y un grupete de cubanos que creyeron que esta era su casa y por eso actúan como si fueran dueños del país. El mensaje debe y tiene que ser de unificación para lograr la libertad. Pero también, el llamado es a la organización. Esto implica que, hay que construir todos los canales de comunicación necesarios para coordinar cualquier movilización. No depender de las redes sociales ni tampoco de aparatos electrónicos, pues en cualquier momento el régimen los desconectaría. Por último, es menester que estemos claros que esa ayuda humanitaria no nos llegará a nuestras casas si no demostramos que estamos urgidos de ella. Tenemos que salir a buscarla y a exigirla. Esto quiere decir que en la calle se debe escuchar el grito ¡Viva Venezuela libre!

Pablo Aure      

domingo, 4 de febrero de 2018

Estado de necesidad

¡Hasta cuándo!
Estado de necesidad
@pabloaure
Ha llegado el momento de hablar sobre el estado de necesidad que estamos presenciando y que se acentuará en los próximos meses como una dimensión más oscura del ya sombrío panorama.
Regresamos a la ley de la selva donde el más fuerte sobrevive. En eso han convertido a nuestra amada Venezuela.
La doctrina nos dice que el estado de necesidad se da cuando los intereses legítimos de un sujeto se encuentran en un estado de peligro, y solo pueden ser salvados mediante la lesión de los intereses legítimos de otra persona.
¿Qué significa esto para los venezolanos en la actualidad? En primer lugar, debido a que el interés y al mismo tiempo derecho natural y legítimo de toda la población de alimentarse, se está viendo seriamente amenazado, llegará un terrible momento donde muchos (más de lo que ya hemos visto) tratarán de conseguir alimentos como sea, sin importar que lesionen los derechos de otras personas.
Y no hay ninguna institución que ponga orden, pues los poderes públicos desaparecieron y se transformaron en cuevas o escondites concebidos para planificar cualquier tipo de aberración inimaginable en un mundo civilizado.
Convocar o planificar protestas contra este régimen salvaje no tiene ninguna acogida en este momento. La gente manifiesta su descontento de manera espontánea, por desgracia hemos llegado a esta situación. Cada quien actúa de acuerdo a sus necesidades. Claro que creo en las protestas, pero también sé que lo que veremos en las próximas semanas no serán de la misma naturaleza a las que hemos participado en el pasado.
Veremos saqueos más intensos, algo que es incompatible con la conducta de los demócratas, pero ese debate de lo que está bien y lo que está mal, pasa a un segundo o tercer plano cuando el ciudadano de a pie ve en peligro su vida por hambre. Por eso es imposible que podamos evitarlos. No debe llamarse revolución, sino canibalismo del siglo XXI aupado por la plaga roja.
Si medianamente alguien tiene resueltas sus necesidades básicas estará tranquilo y evita salir a la calle para no correr un peligro adicional al que corre sin protestar. En estos tiempos ser protagonista en una actividad en contra del régimen representa casi un suicidio. Es exponerse a muchas cosas: juicio, cárcel y hasta a la muerte. Lo veo de esa manera. Venezuela está dominada por una especie de pranato” dividido en espacios o regiones, en los cuales los gobernantes” se reparten -y respetan- el dominio, si alguien distinto a ellos se le ocurre invadírselos o quitárselos vienen los enfrentamientos.   
Vendrán momentos más difíciles.-
Decir esto no es sencillo, especialmente después del año 2017, donde vimos cosas inimaginables. Hemos llegado a lo peor y si tenemos intenciones de ser solidarios con el necesitado, pues entonces, seamos inteligentes, pensemos en ellos y en nosotros. Es momento de hacer lo que está en nuestras manos, planificar para hoy y para el mañana.
Unámonos a las iglesias, a las casas de ayuda y de beneficencia. Vendrán momentos más difíciles que los que padecemos, todo seguirá complicándose y descomponiéndose.
Basta de continuar con la jugarreta electoral. Quien no quiera ver la realidad que no la vea, pero la decisión o el poder de imponer el orden no está en los civiles porque estamos apuntados por criminales. No es fácil aceptar lo que escribo, pero es como lo siento. Sin reacción militar -porque son ellos quienes tienen el monopolio de las armas- es imposible sospechar en restituir el orden constitucional.
Es más, también se requeriría la ayuda de fuerzas extranjeras que entiendan la situación. Que conste: jamás apostaría por un ejército de ocupación, aunque sí con la humanitaria e indispensable colaboración.
El capítulo final.-
Este es el último capítulo de esta trágica y tenebrosa película cuyo guión está basado en la doctrina del Socialismo del Siglo XXI” y ese final puede ser triste o muy alegre, todo dependerá de nuestra comprensión e inteligencia.
Lo primero que tenemos que tener claro es que no podemos hacer algo para lo cual no estamos preparados. En esos asuntos de emplear la fuerza bruta, no tenemos nada que buscar. Absurdo y demencial seguir repitiendo lo mismo que hemos realizado durante casi dos décadas para tratar de salir de esta tiranía. La estrategia debe ser otra. Organización, inteligencia y coherencia.
Los que hasta ahora nos hemos quedado en el país, sobrevivimos y nos resistimos a darnos por vencidos. Por eso el trabajador sigue yendo a su trabajo a sabiendas que el sueldo no le alcanza para nada, el comerciante sigue abriendo su negocio entendiendo el peligro al que se somete. Los estudiantes con dificultades y con muchas deserciones van a las universidades a pesar del oscuro panorama que se vislumbra en los campus. Vivimos en una preocupación permanente, nos preguntamos ¿hasta cuándo aguantaremos?
Estas líneas no deben ser entendidas como un lamento sino como una fotografía de la situación nacional.
Tampoco es un llamado a la resignación, mi intención es transmitir una preocupación, pero a la vez, también es un grito sobre la advertencia de que aquí debe pasar algo. Eso sí, nada pasará si no se provoca. Pongan a correr su imaginación para que ese algo se materialice y recuerden, cada quien a lo suyo, infórmenle a los militares cuál es el rol que deben cumplir cuando el hilo constitucional se rompe y la delincuencia se desborda.

Pablo Aure

domingo, 28 de enero de 2018

Estamos en guerra

¡Hasta cuándo!
Estamos en guerra
@pabloaure
En Venezuela estamos en guerra pero no hemos querido reconocerlo.
No es una guerra contra otros países, es una confrontación interna. En efecto, el régimen considera como enemigo interno a todo aquel que se resiste aceptar su política cuyo objetivo fundamental es perpetuarse en el poder.
Chávez llegó con aspiraciones de quedarse para siempre, lo mismo Nicolás Maduro, para ellos y sus mentores, esto es tierra conquistada.
El modelo que representa el Socialismo del Siglo XXI establece la manera de controlar la sociedad, no es el convencional, ese que está regido por el principio de la separación de poderes, donde debería prevalecer la independencia plena entre el ejecutivo, legislativo y judicial para que de esa manera se garanticen las libertades ciudadanas. No amigos, aquí hay un solo poder, que lo encarna “la revolución” y entiéndase bien: la voluntad de la revolución se expresa a través de su ventrílocuo llamado Nicolás Maduro.
En las guerras se destruye al enemigo.
Así como lo leen, en la guerra el objetivo es destruir al enemigo, por eso hemos visto ataques sistemáticos contra todo lo que considere “la revolución” como un peligro para lograr su permanencia.
Devastó los medios de comunicación libres, solo permanecen activos muy pocos que le llegan a poca gente, eso lo tiene bajo control. Lo mismo con las fuentes de producción. Deliberadamente inició una cruzada de expropiaciones de empresas en plena actividad que generaban empleos y ganancias, fincas, acabó con el sistema de salud prefiriendo contratar pólizas de seguros para que los trabajadores del sector público acudan a los centros de hospitalización privados antes que invertir en las centros hospitalarios del Estado, lo que ha causado un colapso en las clínicas privadas.


Todos tienen que depender del Estado.-
La estrategia del régimen es muy clara: minar todos los caminos que conduzcan a las libertades. El control es absoluto. No puede haber un solo venezolano que pueda considerarse libre. Todos, absolutamente todos, deben depender del Estado para subsistir.
Acaba con el efectivo y proporciona libretas de tickes, destruye las fuentes de trabajo y asigna pensiones, desaparece los alimentos y proporciona las cajas “Clap”. Promueve las elecciones pero define cuáles deben ser sus contendores.
En las guerras el fuerte exhibe su fortaleza para infundir el miedo y paralizar al enemigo. Un buen estratega escoge el terreno donde pelear. “La revolución” siempre lleva a sus enemigos al campo de batalla. Debemos decirlo: hemos sido tímidos para calificar al régimen. Nuestros temores nos impiden reconocer que estamos en guerra y querámoslo o no, todos estamos involucrados.
El régimen nos ve como soldados y dependiendo de nuestro comportamiento seremos considerados como aliados o como enemigos. Lo sabemos y preferimos callar quizá porque pensamos que nuestro silencio nos apartará de cualquier desenlace. Queremos libertad pero nos da miedo transitar por el camino de la liberación. Deseamos prosperidad pero preferimos que otros luchen. Queremos salir del régimen pero aceptamos sus estrategias para combatirlo.
Elecciones anticipadas.-
Considero una necedad abordar el tema electoral, constituye una garrafal ingenuidad imaginarnos que las guerras se acaban con eventos electorales. En las guerras gana el más fuerte, el mejor armado, el que diseñe mejor su estrategia de lucha  y no necesariamente el que tenga más soldados.
Adelantar las elecciones no es un mensaje para la oposición, ese adelanto obedece a una clara estrategia del régimen, que consiste en ratificar al “comandante de los ejércitos revolucionarios”. Maduro seguirá siendo el comandante presidente y nadie más de sus filas. No tiene ningún sentido lógico realizar unas elecciones presidenciales con nueve (9) meses de anticipación a la toma de posesión. Recordemos, de acuerdo a la Constitución los presidentes deberán tomar posesión de su cargo el 10 de enero, es decir, en este caso, Nicolás Maduro asumiría para iniciar su segundo periodo, el 10 de enero de 2019.
Tiempo de alianzas.-
Si admitimos sin ambages que estamos en guerra, tendríamos solo dos opciones: involucrarnos para enfrentar al enemigo o simplemente huir.
Ambas son absolutamente entendibles y respetables.
Lo que jamás pudiéramos entender es la conducta de muchos que piensan que siendo indiferentes es la mejor manera de subsistir, vaya que están equivocados, porque a ellos también les llegará su hora. Seguir tolerando esta situación es resignarnos a vivir como esclavos. Dejaremos de ser ciudadanos para convertirnos en individuos sin derechos y estaremos condenados a permanecer a merced de los designios del régimen.
En las guerras deben definirse estrategias, las más importantes son buscar alianzas y escoger el terreno de las confrontaciones.
En este sentido, quienes han tenido la necesidad de huir, no por miedo o por ser indiferentes sino para moverse con mayor facilidad en el terreno de las alianzas, han hecho buen trabajo. Varios países están dispuestos a ayudarnos y a unirse a las ideas libertarias. No desaprovechemos ningún espacio, la batalla no será electoral será mucho más grande que eso, esa batalla la ganará quien demuestre más poder y más armas; quien posea mayores herramientas para someter al enemigo. En lo interno hemos perdido  las batallas. El enfrentamiento siempre lo ha provocado y ganado el régimen, en lo sucesivo es indispensable evitar enfrentamientos en tanto y en cuanto no estemos seguro de nuestra victoria.
Del mismo modo como el régimen ha logrado paralizarnos infundiéndonos terror, ellos también pueden ser neutralizados si están conscientes del poderío de nuestros aliados.
Dejemos la ingenuidad y dediquémonos a buscar alianzas.       

Pablo Aure

domingo, 21 de enero de 2018

Tiro de gracia/ @pabloaure

¡Hasta cuándo!
Tiro de gracia
@pabloaure
El acta de defunción de Oscar Pérez, ex inspector del CICPC señala como causa de su muerte “traumatismo cráneo encefálico severo por herida de arma de fuego en la cabeza”. Parecido informe plasmó el forense para detallar la causa de la muerte de quienes lo acompañaban en el momento monstruoso de la ejecución de El Junquito. Se lee: “hemorragia subdural, fractura de cráneo, herida por arma de fuego con proyectil único a la cabeza” Las siete personas (incluido Oscar Pérez) murieron por un tiro en la cabeza. Ninguno se salvó en esa masacre. La orden fue clara: “mátenlos a todos”. Y para que la orden se cumpliera al pie de la letra se recurrió a mercenarios experimentados en el arte de asesinar y extorsionar, a los tristemente famosos y mal llamados “colectivos”.
La sola presencia de los irregulares armados en las inmediaciones de El Junquito es suficiente para corroborar que Venezuela es dirigida por una especie de “pranato” al margen de la ley. Llegaron al sitio los colectivos pero se le impidió al CICPC tener acceso al lugar de los acontecimientos. No se resguardaron las evidencias, sino por el contrario, han hecho todo lo posible para desaparecerlas.  
El régimen exhibió con desnudez espantosa su naturaleza asesina. No tiene escrúpulos, ni el más mínimo respeto hacia la vida del rendido. Maneja códigos ajenos a la civilidad.
El pasado lunes 15 de enero Venezuela retrató el verdadero rostro del “Socialismo del siglo XXI”; un rostro que no mata en defensa sino como lección. El mensaje de escarmiento o medida ejemplarizante fue ratificado por funcionarios del régimen pocas horas después del ajusticiamiento: quien se atreva a hacer lo mismo que Oscar Pérez, correrá con idéntica suerte.
El sadismo de quienes desgobiernan no se conformó con ejecutarlos salvajemente, al mismísimo estilo de aquellos verdugos fundamentalistas que filman el momento de quitarle la cabeza a los infieles como señal de poder. Sino que también después de darle muerte, profundizan el dolor ya causado a sus familiares, demorando la entrega de los cadáveres. Amenazándolas con incinerarlos y finalmente estableciendo el lugar, fecha y asistentes al sepelio. No hay otra palabra para calificar a los capitostes del régimen: ¡son unos monstruos! Pero como ya lo he dicho en estas mismas líneas, no son unos monstruos cualquiera, pues en su haber tienen un variado culto a la muerte: Han asesinado a jóvenes manifestantes disparando metras, perdigones en los ojos, bombas lacrimógenas directo al corazón y a la cabeza, han dejado morir a miles de ciudadanos por no conseguir medicamentos, le prohíben a los médicos del sistema público de salud diagnosticar desnutrición para ocultar las cifra de los venezolanos que no pueden comer más de una vez al día, y como si esto  fuera poco, parece que le han agarrado el gusto que sus ejecuciones sean transmitidas por redes sociales.
De defensor a verdugo.-
Tarek William Saab, funcionario designado como fiscal general de la república por la espuria asamblea nacional constituyente, ha sido sordo, ciego y mudo en esta masacre.
Él que se ufanaba de ser un gran defensor de los DDHH, hoy con su silencio se convierte en encubridor de muchos delitos y, hasta en el cómplice necesario para que los mismos se cometieran. ¿Qué pasó la madrugada de aquel 15 de enero en El Junquito? ¿Hubo autorización expedida por un juez? ¿Dónde está el acta “policial” levantada para llevar a cabo esa operación? ¿Se le participó al ministerio público? ¿Por qué Tarek William Saab no envió a ningún fiscal para garantizar el respeto a los más elementales DDHH? Desde muy temprano estaban circulando en las redes mensajes de Oscar Pérez y de muchos de sus seguidores donde anunciaban la operación. El fiscal general de la república, que otrora simulaba ser defensor de los DDHH ahora se hizo el loco, y por desatender sus responsabilidades como “fiscal general”, la historia lo obligará más temprano que tarde a sentarse en el banquillo de los acusados por no haber impedido esos asesinatos.
El legado de Oscar Pérez
Muchos ignoraban lo que en realidad quería Oscar Pérez, estoy seguro que él nunca se imaginó el legado que dejaría. Si estaba sustrayendo armas de los cuarteles para usarlas en defensa del pueblo cuando así lo considerara necesario, difícil entender entonces, que no las haya utilizado para defenderse durante esa salvaje operación. Su lenguaje jamás fue de odio, él invitaba a sus compañeros y a las FAN a unirse al pueblo. Hoy, a una semana de su acribillamiento, podemos decir que Oscar murió con las botas -de la resistencia- puestas. Pero además, documentó paso a paso el desenlace de la operación que acabó con su vida convirtiéndolo en el mártir que tuvo el valor de filmar su ejecución. Esas transmisiones en las que manifestaba que estaba rendido, tengan la seguridad que serán de vital importancia en la inminente acusaciónn contra Nicolás Maduro ante la Corte Penal Internacional.

Pablo Aure     

sábado, 20 de enero de 2018

Con la mano en el pecho/ @DimitryBelov

Con la mano en el pecho: Entre criminales, indiferentes y negligentes
@DimitryBelov
«Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra» (Juan 8: 7). Al día de hoy, todo el gentilicio venezolano entra en alguna de tres grandes categorías:
Los criminales: aquellos que por acción u omisión forman parte y participan del Estado fallido, del defalco del presupuesto público o de las organizaciones criminales que hoy desgobiernan a Venezuela. En este grupo, por supuesto está la cúpula de la alianza corrupta mal llamada “Polo Patriótico”, están todos los funcionarios civiles y militares que viven de comisiones y contrabandos. Contamos también a aquellos funcionarios que viven de la extorsión a empresarios y ciudadanos. No pueden faltar los políticos que se han hecho con la posición de “oposición oficialista” – ¡Sí! ¡Hay que nombrarlos!-  Esos que viven de ser candidatos eternos, quienes se jactan de ser cabezas de partidos “democráticos”, pero ellos son nombrados a dedo, en procesos nada democráticos donde se valen de artimañas y ollas podridas para anular a sus contrincantes dentro de sus fórmulas. Criminales son también los hampones comunes, los narcotraficantes, ladrones, violadores, capos, asesinos, estafadores, violadores. Así como -y para completar esta clasificación- se encuentran los criminales que son aquellos que con pleno conocimiento del comportamiento de todos estos grupos, se quedan callados o son cómplices porque reciben algún regalo, subsidio o participan de determinados cargo.
El segundo grupo, que no causa menos repugnancia, son los indiferentes. Estos se pueden explicar en menos líneas que el grupo anterior. Aquellos, a quienes no les importa nada y no creen en nada. A veces coquetean o hacen negocios con los criminales. Ese tipo de individuo que hace fiesta porque en medio de un incendio donde se quemaron 10 casas de su cuadra, la de ellos no sufrió, y aunque escucharon los gritos, no salieron a ayudar a nadie. Dentro de los indiferentes están los incrédulos, aquellos que no creen,  no les importan las cifras de fallecidos por armas de fuego en los últimos 18 años, no les afecta los niveles de corrupción del país, ni la mala calidad de vida. Esos, que no creen que existan en Venezuela un grupo de ciudadanos que hoy son torturados en las cárceles por el solo hecho de aspirar un estado libre, con separación de poderes y oportunidad de bienestar individual y colectivo. Los indiferentes son los  “venezolanos” que jamás han ayudado, y dudo que lo hagan, ni intelectual, ni con recursos, ni tiempo, ni esfuerzo, a que Venezuela sea un país libre y próspero .
El tercer grupo, -y donde lamentablemente se sitúa quien escribe estas líneas-, son los negligentes. No tenemos menos culpa que los otros grupos, pero paradójicamente nos enaltecemos nosotros mismos como moral y éticamente puros. Aceptémoslo, hemos sido negligentes en concretar la consolidación de la senda libertaria. Hemos sido negligentes en la planificación, en la estrategia y en la acción. Y donde más hemos fallado es en nuestra capacidad de unirnos. De identificarnos entre todos aquellos que anhelamos la república de estado del derecho y separación de poderes. Sí, hemos fracasado hasta ahora en mostrarnos al mundo como una fuerza con un objetivo y plan de rescate claro. Pedimos intervención internacional como un cheque en blanco sin sustentar como vamos a hacer viable y valedera esa ayuda en el tiempo. Fallaron los valientes del Junquito, falló Caguaripano, fallamos quienes creímos en la vía de la resistencia y la salida. Falló la gente del petróleo y los militares de abril del 2002 y los de ahora. Han fallado los estudiantes, los políticos, los gremios, los religiosos y demás grupos civiles. Como reza la cita al inicio, quien esté libre de pecados, que tire la primera piedra
En vez de perder el tiempo señalándonos, dediquemos el tiempo a poner la mano en el pecho, a ser sinceros al asumir errores. Aprovechemos cada segundo en consolidar la unión de los movimientos, en despertar de nuevo esa fuerza en los activistas, a reactivar los planes libertarios y mostrarnos como una fuerza coordinada. Cuando el mundo escuche el rugir de éste ejército de soldados libertarios, ningún ejército de la tierra o el cielo dudará en acompañarnos.

*Dimitry Belov

*Coordinador internacional de Compromiso Ciudadano

viernes, 19 de enero de 2018

Pablo Aure: Universidades deben pronunciarse sobre ejecuciones extrajudiciales


Valencia, 18-01-2017.- Pablo Aure, secretario de la Universidad de Carabobo se pronunció este jueves durante el Consejo ampliado de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas sobre el papel de la universidad venezolana en la grave crisis que atraviesa el país.
“La universidad venezolana entiende que estamos ante una decadencia institucional de proporciones escandalosas, por eso, con más razón debemos pronunciarnos y advertirle al país y al mundo sobre todo lo que está mal, no podemos callar, y menos ante la presencia de ejecuciones extrajudiciales”, dijo.
“El año pasado por iniciativa del decano David Rutman junto a un grupo de profesores y estudiantes denunciamos en las comunidades el fraude de la Asamblea Nacional Constituyentes con el programa “Aula y Constitución”, este año debemos seguir con diferentes temas de preocupación nacional”, comentó.
En este orden de ideas precisó “esta semana han sucedido cosas muy graves, en primer lugar tenemos el asesinato del inspector del CICPC, Oscar Pérez y su grupo, y por otra parte la persecución a los obispos que dedicaron unas palabras sobre la crisis del país en la procesión de la Divina Pastora”.
“Aprovecho este derecho de palabra ante el Consejo ampliado de esta Facultad de Ciencias Jurídicas y Políticas porque de alguna manera tenemos que pronunciarnos sobre estos hechos, en primer lugar porque el derecho a la vida es sagrado, en nuestro país no existe la pena de muerte y mucho menos sin juicio previo. ¿En que se ha convertido este gobierno? Todos vimos como el inspector Oscar Pérez y su grupo, que son ejemplo de valentía, grabaron su disposición de entregarse a las autoridades, de rendirse, pero lo que realmente estaban grabando era su ejecución, pues fueron vilmente asesinados.”, aseguró.
Asimismo continuó “entre los hechos que agravan más las cosas, está la presencia de miembros de colectivos armados irregulares en esta operación que se supone era exclusiva de cuerpos de seguridad del Estado, eso genera muchas dudas y el país merece una explicación, tanto así que amenazan con violar aún más las leyes procesales al rehusarse entregar el cuerpo a sus familiares y amenazar con cremar los cadáveres, cosa que está legalmente prohibido cuando la muerte deviene por hechos susceptibles a ser objeto de investigaciones o juicios”.
En su intervención Aure también se refirió a la persecución contra los obispos Antonio López Castillo de Barquisimeto y Víctor Hugo Basabe de San Felipe, por su intervención durante la procesión de la Divina Pastora.

“En el caso de estos obispos estamos viendo lo que en su momento muchos pensaron no iba a ocurrir, ya no solo hay censura a los medios de comunicación, sino también en lugares tan sagrados como los templos y actividades del libre culto religioso que se supone tenemos los venezolanos, eso es inaceptable”, concluyó.